No se cambia la mentalidad de toda una sociedad, incluidos políticos, profesores, jueces y policías, de un día para otro, por lo que la batalla contra el machismo y la violencia que genera es cosa de varias generaciones. El jueves pasado, el Ayuntamiento de Palma celebró unas charlas, en el centro Flassaders, sobre este tema a las que invitó al presidente de la Audiencia Provincial, Diego Gómez-Reino, máxima autoridad en ese órgano sobre las sentencias en casos de asesinatos, violaciones y abusos de todo tipo contra las mujeres. El debate se tensó y para sorpresa de los asistentes, en su intervención, el juez terminó cargando contra los movimientos feministas y la izquierda, hablando de denuncias falsas y justificando los “empujones” inherentes, según dijo, a las rupturas sentimentales.

El juez afirmó que la izquierda política criminaliza a los jueces y que el movimiento feminista ataca a la autoridad judicial para conseguir sentencias más duras contra los agresores. Además, que el Código Penal no requiere modificación y que hay que ser pacientes porque poco a poco los hombres van siendo conscientes de la violencia machista, también los jueces, que son personas. Pero el momento que sorprendió más a buena parte de los asistentes al acto fue cuando Gómez-Reino aseguró que había conocido, durante su carrera, dos casos de mujeres violadas que enviaron a prisión a los hombres equiovados.

Un empujón no debe llevar a un hombre prisión

El presidente de la Audiencia Provincial de Palma narró que cuando él era pequeño la gente que se quería no se mataba y que en toda separación había tensión y “empujones”, pero eso no era motivo para entrar en prisión, como ocurre con algunos hombres, según dijo.

La expolicía y concejala de Justicia Social, Feminismo y LGTBI, Sonia Vivas, que había invitado al juez a la jornada, se encaró con éste por sus afirmaciones y defendió que se necesita formación para los servidores públicos encargados de gestionar temas de violencia contra las mujeres y que hay que modificar las leyes. El debate llegó a ser tan acalorado que el magistrado recriminó a la edil que hiciera uso de la palabra, a pesar de que no era una de las ponentes de la jornada. “Tuve que responder porque vi cómo muchas mujeres abandonaban la sala, decepcionadas. Un juez no puede decir que se envía a hombres a prisión por un empujón”, ha explicado la edil en declaraciones a El Plural.

El duro enfrentamiento dialéctico entre la concejal y el juez fue recogido por Diario de Mallorca, que publicó que Sonia Vivas había acusado a los jueces de “corruptos” y  y de “cobrar” junto a policías “para beneficiar a determinadas personas”. Unas palabras, que, según asegura la edil, “nunca dije”.

La noticia de Diario de Mallorca desencadenó en la airada respuesta de organizaciones de jueces que calificaron de “impropio” el comportamiento de la política en un comunicado conjunto. Para esas asociaciones de jueces, las palabras de Sonia Vivas no sólo iban contra el presidente de la Audiencia Provincial, sino contra “la carrera judicial en su integridad” y expresaron su “tristeza ante ese comportamiento, impropio de la dignidad que corresponde al cargo público”.

Sonia Vivas respondió a los jueces

Vivas respondió con una carta enviada a Juezas y Jueces para la Democracia, a la Asociación Profesional de la Magistratura y a la Asociación Judicial Francisco de Vitoria, en la que explicaba que “entiende” que los jueces “se hayan sentido agredidos al creerla responsable”, aunque aseguró que “jamás se produjeron estas declaraciones. Nunca he aseverado tales expresiones”. Tras expresar su “respeto” por el trabajo que realizan los magistrados para que la sociedad “sea más justa”, recordó que ella misma colaboró con ellos cuando estuvo en la policía local de Palma y sufrió el acoso machista.

“Me siento abrumada y consternada, ya que las calumnias que se me atribuyen entran en confrontación directa con mis más profundas convicciones de respeto a la institución a la que ustedes sirven”, lamentó Sonia Vivas en su carta a los jueces.

La concejala ha dicho asimismo que estuvo debatiendo con Gómez-Reino, entendiendo que en el acto, tras la lectura de la ponencia se abría un espacio de debate afirmando la necesidad de que “todos los estamentos incluyendo la judicatura tengan una perspectiva de género”. Ha aceptado que el juez “se tomó bastante mal el hecho de que yo hablara y en un momento determinado me dijo que el ponente era él”. Ha explicado además que decidió intervenir debido a que numerosas mujeres asistentes al acto estaban abandonando la sala en desacuerdo con las palabras del juez.

“El juez sabe que yo no dije tales cosas”

Vivas ha insistido en que ella “nunca diría que los jueces son unos corruptos porque yo misma, como denunciante de corrupción, he puesto en manos de los jueces mi propia vida y de hecho estoy muy agradecida en como la Audiencia llevó mi caso y siempre lo he dicho”.

“Nunca dije esas palabras y el presidente de la Audiencia Provincial lo sabe, pero aún asi, con conocimiento de que son inciertas no sólo no ha pedido una rectificación sino que ha permitido que sus colegas hayan firmado una carta con declaraciones que sabe que son inciertas. Por eso me gustaría que dijera públicamente que yo no dije tales cosas, como muchas asistentes al acto han recogido en las redes sociales”, ha afirmado Sonia Vivas.